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Yoikol, a través de este nuevo álbum –‘Form & Void’ (808 Recordings, 2015)– nos confronta directamente con su realidad musical más absoluta: el techno. Aquí presenta el que es el primer paso de un profundo cambio sonoro, a través de una valiente visión panorámica del 4X4, alejada de forma natural, pero consciente, de estereotipos, de clásicos populares y hasta de infalibles atemporales. A través de esta coherente y vibrante colección de temas recoge y resume todo su extensa y profunda evolución -¿o es más acertado decir viaje?- por las entrañas de un sonido que ha ido progresando, alicatando y adaptándose a nuevas circunstancias personales y artísticas. Estamos ante una retrospectiva respetuosa, que mira hacia atrás sin ira, y sobre todo asume el futuro como algo inherente al techno y, por supuesto, al propio sonido de Yoikol.

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En los nueve temas que sustancian este ‘Form & Void’ campa la contundencia primigenia, lo análogico y lo digital, lo físico y lo mental, lo industrial y lo darky. La tormenta cruda y apabullante convive en feliz colisión con una calma que, quizá, produce más miedo que el propio ruido destellante y ensordecedor. Pads, atmósferas y kicks son la “santísima trinidad” en las que se sustenta este imaginario techno -muchas veces ácido, algunas houssies y siempre industrial- desvelado por este amante confeso del sonido Roland. No en vano a través de un groove seminal -generado por la TR-909 y, sobre todo, por la TR-808- se han forjado el armazón férreo de los temas de este disco. Dichos pasajes se han compuesto con sencillez, en orden cronólógico, y de dos en dos, excepto la pista 6 -‘Eire‘- a través de la cual Yoikol ha querido salirse por la tangente y experimentar, atentos al mismo.

Siempre en busca del “pelotazo mental” este technócrata toledano -de evidente ascendente detroitniano y, por añadidura, berlinés- va mucho más allá del número del modelo de una caja de ritmos o los famosos 16 pasos, y lo arriesga todo a una apuesta hartamente complicada. Jugársela con un álbum de techno en la era digital, y con la que está cayendo, es una especie de feliz suicidio. Lo publica en 808 Recordings porque su propio sello es para él mucho más que eso, es como el techno, una forma de vida. Estamos ante un tipo que pare techno porque se lo pide el cuerpo; su enfermedad es la música y sacar fuera de sí los beats es una especie de terapia necesaria y reconfortante.

ASÍ ES ‘FORM & VOID’…

‘Caucasus’: Techno con claro influjo jeffmillsiano. Bombo férreo y marcial, martillo pilón, alma industrial. Techno que se baila y atemoriza. Pads planeadores de largo ataque.

‘Scandinavia’: Pocos elementos que sinergiados dicen mucho juntos. Techno básico, de manual por bien ideado, concebido y ejecutado. 80’s y 90’s. Bombo hidráulico, el rolandismo como religión, acidez permanente.

‘Silesia’: Otra forma de aproximación al 4X4 del techno, de una forma sincopada, casi a contrapie. Amplia musicalidad techno. Electrónica de baile en dos colores: blanco y negro.

‘Iberia’: No hay tregua. Ataque rápido. Batalla desde el primer beat. Todo se plantea desde una visión minimalista del sonido de Detroit, a lo Robert Hood. El tremendote pad lo eleva todo a lo marciano, futurista, a beligerante, etc.

‘Balkans’: Extrañeza en gris marengo. Break sintetizado que da paso un bello instante cósmico tras el que regresa el bombo redondo para dejarlo todo de nuevo claro y conciso. Tresor.

‘Eire’: Experimentación y valentía. Suena sobre la piel. Brumas ambientales y technoides, progresión atropellada. Interferencias al respirar.

‘Arpitania’: Un tema básico, apabullante, duro y rocoso, pero muy club. Resonancia percusiva que fluye de forma natural, casi como si de sudara. Efectos fantasmales que parecen decirte al oido: “Baila siempre en lo más oscuro”.

‘Baltic’: Es el tema más house del álbum, undegrounismo clubby, busca la pista de forma directa sin preámbulos ni postureos. Bombos, claps, pads de ataque más corto, charles, toms, rim shots, etc. Destroza y encanta.

‘Aegean’: Enrevesamiento techno, un bombo claro y conciso que suena como una bomba, mentalismos casi esquizoides. Maquinalismo exacerbado. Pads metálicos y fascinantes que lo elevan todo hasta el infinito y más allá.

Texto: JAGUAY

Form And Void, el nuevo álbum de Yoikol

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